El caso antimonopolio contra Google en Estados Unidos plantea la división de la empresa como solución a su posición dominante. Esta medida refleja un cambio político hacia una regulación más estricta de las grandes tecnológicas, alineándose con la política europea. En España, la regulación sigue el marco europeo, con un enfoque en proteger sectores culturales y de medios. La división de Google tendría implicaciones geopolíticas y reforzaría la posición de quienes abogan por mayor regulación. Representa un equilibrio entre poder corporativo y soberanía democrática en la economía digital.