Por razones que no vienen al caso, tuve que sumergirme de lleno en un contenedor de basura en búsqueda de “vete tú a saber qué”. La conclusión que saqué, después de mi infructuosa investigacion entre despojos de la ciudad fue una estupenda metáfora de la vida, de la que no siempre nos damos cuenta.

1.- es muy facil entrar.

2.- es muy dificil salir. Y mucho más sólo.

3.- La gente te mira mal, y no saben porqué estás ahí ni cómo has llegado.

4.- En un par de minutos ya hueles como si no tuvieras casa.

Cambia la palabra “contenedor” por “pobreza” y lee de nuevo los  puntos.